
Chrysopogon zizanioides
De origen subtropical cálido. En el Valle de México crece bien en temporada de lluvias y aguanta el estiaje; las heladas queman el follaje pero la macolla rebrota desde la base en primavera.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Mesico
Porte erecta de 150 × 90 cm. Crecimiento perenne crecimiento continuo; exterior sol directo.
Sol directo pleno, mínimo 6 horas diarias.
Riego abundante los primeros 3 meses hasta que arraigue. Ya establecida sobrevive con la lluvia; riega solo en sequías largas.
Indiferente a la humedad ambiental. Tolera desde ambientes secos hasta orillas de cuerpos de agua.
Entre 15 y 35 °C. La helada quema el follaje sin matar la planta.
Cualquier suelo con algo de drenaje, incluso pobre o compactado.
Corta a 30-40 cm del suelo una o dos veces al año para mantener la macolla densa y renovar el follaje.
Composta al pie una vez al año, al inicio de la temporada de lluvias.
Composta o estiércol maduro al pie de la macolla, una vez al año al inicio de lluvias.
Se planta a 15 cm entre plantas para formar barreras vivas continuas contra erosión. La raíz es la fuente del aceite esencial de vetiver usado en perfumería.
Exclusivamente por división de macolla: se separan hijuelos con raíz y se plantan al inicio de lluvias. La semilla no es viable en la mayoría de los cultivares, y eso mismo garantiza que no escape del sitio plantado.
Una de las especies menos exigentes en suelo. Prospera donde otras no arraigan, incluso en terrenos degradados.