
Acacia schaffneri f.
Semiárido del Altiplano mexicano. Es una de las pocas especies arbóreas que resuelve las dos condiciones extremas del Valle de México a la vez: las heladas nocturnas de diciembre-enero (tolera hasta -8°C establecido) y la sequía total de marzo-mayo. Por eso funciona en camellones sin riego donde casi nada más prende.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Xerico
Porte expansiva de 600 × 600 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno todo el día. No tolera sombra: se ahíla y deja de florecer.
Riego de establecimiento cada 10-15 días el primer año seco. Después, prácticamente nada: en CDMX sobrevive con la lluvia de temporada. Regar de más lo pudre.
Ambiente seco sin problema. Es su hábitat natural.
De -5 a 38°C. Aguanta las heladas nocturnas del Valle de México una vez establecido y también el calor seco de mayo.
Suelo pedregoso y bien drenado, incluso tepetate. No necesita suelo fértil.
Poda de formación en los primeros años para levantar la copa por encima de la altura de una persona: las espinas de 4 cm a la altura de la cara son un riesgo real. Poda de invierno (enero) cuando está sin hoja. No plantar a menos de 2 m de banqueta o zona de paso.
No se fertiliza. Fija su propio nitrógeno.
No requiere fertilización. Si se busca acelerar el establecimiento del primer año, una capa de composta madura de 3 cm alrededor del cepellón en junio es suficiente y no se repite.
Las espinas son grandes, rectas y muy duras: manejar con guantes de carnaza y ubicarlo lejos de zonas de juego infantil o pasos estrechos. A cambio es refugio y alimento de fauna nativa y su floración amarilla en primavera es muy melífera.
Semilla, que es el método práctico. Las vainas maduran en otoño; la semilla tiene testa dura y requiere escarificación (remojo en agua caliente 24 h o lija ligera) para germinar en 1-2 semanas. Germina con facilidad, tanto que se resiembra sola. El esqueje no es viable en esta especie.
Tolera suelos pobres, pedregosos, calcáreos y con tepetate, que es justo donde se le encuentra de forma natural. Fija nitrógeno por sus nódulos radiculares, así que mejora el suelo en el que se planta. Lo único que no perdona es el encharcamiento en la temporada de lluvias.