
Acacia melanoxylon
Clima templado húmedo. Se adapta muy bien al Valle de México —demasiado bien— y tolera las heladas nocturnas de invierno hasta -6°C sin daño una vez establecida. Esa rusticidad es justo la razón de su comportamiento invasor en la zona.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Mesico
Porte arborea de 1500 × 800 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno; tolera media sombra de joven pero crece ahilada.
Riego cada 10-15 días el primer año seco para que arraigue. Después se sostiene sola con la lluvia de temporada en CDMX.
Humedad moderada. Agradece riego en el estiaje de marzo-mayo, sobre todo de joven.
De 0 a 30°C. Tolera las heladas del Valle de México sin protección una vez establecida.
Cualquier suelo, incluso pobre, arcilloso o compactado. Solo exige que no se encharque.
Poda de formación temprana para definir un solo eje: de lo contrario ramifica bajo y desarrolla horquillas frágiles que se desgajan con el viento de febrero. Cortar raíces superficiales solo estimula rebrotes de raíz, así que no es una vía para controlarla.
No se fertiliza nunca.
No requiere fertilización en absoluto. Crece vigorosamente en suelos pobres por su propia fijación de nitrógeno.
ADVERTENCIA OPERATIVA: es una de las especies exóticas invasoras más problemáticas introducidas en México. Rebrota agresivamente de raíz, se resiembra sola, desplaza vegetación nativa y su raíz superficial y potente levanta banquetas, guarniciones y tuberías. NO plantarla a menos de 6 m de una construcción, banqueta o drenaje, ni en predios colindantes con suelo de conservación del sur de la CDMX. Para arbolado urbano conviene preferir especies nativas equivalentes como el aile (Alnus jorullensis) o el tepozán (Buddleja cordata). La madera, eso sí, es excelente para ebanistería.
Semilla escarificada (agua caliente 24 h), que germina en 2-3 semanas con altísima tasa de éxito y permanece viable en el suelo muchos años. También rebrota de raíz de forma espontánea, que es su principal vía de expansión y lo que la hace tan difícil de erradicar: cortar el tronco multiplica los rebrotes en lugar de eliminarla.
Fija nitrógeno y modifica la química del suelo donde se establece, lo que le da ventaja competitiva sobre las especies nativas y facilita su invasión. Tolera suelos pobres, ácidos, arcillosos y compactados; la única condición que no aguanta es el encharcamiento permanente.