
Acacia farnesiana
Semiárido tropical a templado. Es una de las especies más rústicas del catálogo: resuelve la sequía total del estiaje y tolera las heladas ligeras del Valle de México (hasta -6°C establecido), aunque prefiere altitudes menores a los 2,200 m. En CDMX funciona bien en zonas soleadas y de buen drenaje.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Xerico
Porte expansiva de 500 × 500 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno todo el día. No tolera sombra.
Riego de establecimiento cada 10-15 días el primer año seco. Después casi nada: en CDMX se sostiene con la lluvia de temporada. Regar de más lo pudre.
Ambiente seco sin problema; es su hábitat natural.
De -4 a 40°C. Tolera heladas ligeras establecido y calor extremo sin inmutarse.
Suelo pobre, pedregoso o calcáreo que drene. No necesita fertilidad.
Poda de formación los primeros años para levantar la copa por arriba de la altura de una persona: las espinas pareadas a la altura de la cara son un riesgo real. Podar en invierno, cuando está sin hoja. Ubicarlo a más de 2 m de banquetas y zonas de paso.
No se fertiliza. Fija su propio nitrógeno.
No requiere fertilización en absoluto. Si se busca acelerar el primer año, una capa de composta madura de 3 cm alrededor del cepellón en junio, sin repetir.
Las espinas son rectas, pareadas y muy duras: manejar con guantes de carnaza y no plantarlo en zonas de juego infantil ni pasos estrechos. A cambio es de las especies nativas más valiosas del matorral xerófilo: fija nitrógeno, recupera suelos degradados, alimenta fauna y su floración es tan aromática que se usa en perfumería (esencia de casia). Muy melífera.
Semilla, el método práctico. Las vainas negras y leñosas maduran en otoño; la semilla necesita escarificación (remojo en agua caliente 24 h o lija de la testa) y germina en 1-2 semanas con muy alta tasa. Se resiembra sola con facilidad. El esqueje no es viable.
Crece en suelos pobres, pedregosos, calcáreos, salinos y con tepetate. Fija nitrógeno, así que mejora el sitio donde se planta y sirve para recuperar suelos degradados. Lo único que no tolera es el encharcamiento prolongado de la temporada de lluvias.