
Casuarina equisetifolia
Tropical y subtropical costero. En CDMX crece pero está fuera de su rango cómodo: las heladas de diciembre-enero le quemando las ramillas y a los 2,240 m nunca alcanza el vigor de la costa. Por debajo de -3°C sufre daño visible; tolera muy mal el frío prolongado.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Seco
Porte arborea de 2000 × 600 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno. No tolera sombra en ninguna etapa.
Riego cada 10-15 días el primer año seco; después se sostiene con la lluvia. Muy resistente a la sequía.
Ambiente seco sin problema. Extraordinariamente resistente al viento y a la salinidad.
De 8 a 38°C. En CDMX está al límite: las heladas de invierno le queman las ramillas y por debajo de -3°C hay daño visible.
Cualquier suelo que drene, incluso arena pura o suelo salino. No requiere fertilidad.
Poda de elevación de copa y retiro sistemático de ramas mal insertadas: la madera es quebradiza y las horquillas se desgajan con el viento. Nunca despuntar la guía. Revisar el arbolado adulto antes de la temporada de vientos de febrero-marzo.
No se fertiliza nunca.
No requiere fertilización. Fija su propio nitrógeno y crece en arena estéril.
ADVERTENCIA OPERATIVA: es de las especies peor elegidas del arbolado urbano mexicano y conviene decirlo antes de venderla. Su hojarasca es alelopática, así que nada crece debajo y no admite jardín a sus pies. Su raíz es superficial y agresiva: levanta banquetas, guarniciones y rompe drenajes, por lo que necesita 6 m libres de cualquier construcción. La madera es quebradiza y las ramas caen con el viento, un riesgo real sobre autos y personas. Sirve muy bien para lo que fue traída —cortina rompeviento en litorales y fijación de dunas— y muy mal para banqueta o jardín. Para sombra urbana en CDMX conviene una fresno, un aile o un tepozán.
Semilla obtenida de los conos leñosos pequeños, sin requerir escarificación; germina en 2-3 semanas con buena tasa. También prende por esqueje semileñoso con enraizante. Se resiembra sola con facilidad en suelos abiertos.
Fija nitrógeno mediante actinomicetos (Frankia) y tolera suelos arenosos, pobres, salinos y calcáreos. Lo que aporta al suelo, sin embargo, lo cobra caro: su hojarasca es alelopática y acidifica el sitio, e impide que crezca casi cualquier otra cosa bajo su copa.