
Calliandra grandiflora
Subtropical seco a templado. En CDMX funciona en zonas soleadas y protegidas: tolera heladas ligeras de hasta -3°C perdiendo la parte aérea y rebrotando de la base en marzo, pero una helada fuerte y prolongada puede matar un ejemplar joven. Conviene plantarla junto a un muro que guarde calor nocturno.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Seco
Porte arbustiva de 250 × 200 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno para floración abundante; tolera media sombra pero florece la mitad.
Riego cada 8-12 días en el estiaje de marzo-mayo, que es cuando florece y lo agradece. Suspender casi por completo durante las lluvias de julio-septiembre.
Ambiente seco sin problema. No nebulizar.
De 3 a 34°C. Tolera heladas ligeras rebrotando de la base; protegerla los dos primeros inviernos o ubicarla junto a un muro cálido.
Suelo pedregoso o arenoso que drene. Tolera pobreza y cal.
Poda de renovación a finales de invierno (febrero), recortando un tercio de los tallos para estimular ramificación y floración. Rebrota bien incluso de poda severa, así que se puede mantener compacta en 1.5 m. Retirar las vainas secas mejora el aspecto y evita resiembra espontánea.
No se fertiliza. Composta en febrero y nada más.
Sin fertilización regular. Una capa de composta madura de 3 cm alrededor de la base en febrero es suficiente para toda la temporada.
Es una de las mejores especies nativas para atraer colibríes al jardín: la flor de estambres rojos está diseñada para ellos y florece buena parte del año en clima cálido. También atrae abejas y mariposas. Sin espinas, raíz no invasiva y porte contenible, así que es segura cerca de banquetas y construcciones. En la herbolaria tradicional mexicana se le conoce como "cabellos de ángel" o "timbre" y se le atribuyen usos medicinales; no hay razón para consumirla en el contexto ornamental.
Semilla escarificada con remojo en agua a temperatura ambiente 12-24 h, que germina en 1-3 semanas con buena tasa. También prende por esqueje semileñoso de verano con enraizante, aunque con éxito irregular. Las vainas se cosechan al empezar a secar, antes de que se abran de golpe y dispersen la semilla.
Leguminosa fijadora de nitrógeno, tolera suelos pobres, pedregosos y calcáreos, y también el agua dura del Valle de México. La condición que sí exige es drenaje: el encharcamiento de las lluvias de julio-septiembre en suelo arcilloso le pudre el cuello.