
Buddleia cordata
Templado de altura, entre 2,000 y 3,000 m: es literalmente el clima del Valle de México, del que es nativo. Tolera las heladas nocturnas de diciembre-enero sin la menor protección y también el calor seco de mayo. Es probablemente el árbol más rústico y mejor adaptado a la CDMX de todo el catálogo.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Mesico
Porte expansiva de 800 × 600 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno preferentemente; tolera media sombra sin problema.
Riego cada 10-15 días el primer año seco para que arraigue. Después, ninguno: en CDMX se sostiene perfectamente con la lluvia de temporada.
Humedad moderada, con gran plasticidad. Aguanta tanto el estiaje como las lluvias intensas.
De -6 a 30°C. Tolera las heladas del Valle de México sin protección alguna.
Cualquier suelo, incluso tepetate, escombro o suelo erosionado. No requiere preparación especial.
Poda de formación temprana para levantar la copa y eliminar horquillas de ángulo cerrado, que con madera tan blanda se desgajan de adultas. Rebrota con mucho vigor de poda severa, incluso desde el tocón, así que se puede rebajar y renovar. Podar a finales de invierno, después de la floración.
No se fertiliza nunca. El abono solo lo vuelve más frágil.
No requiere fertilización de ningún tipo. Crece vigorosamente en suelos degradados sin ayuda.
Es el árbol pionero nativo del Valle de México y una de las mejores opciones para reforestación urbana, taludes y suelos degradados: crece rápido, no exige nada y es la especie clave para atraer mariposas y abejas, con floración masiva muy melífera. Advertencias reales: la madera es blanda y frágil, así que no plantarlo donde una rama caída pueda dañar auto o persona, y su vida es corta (25-40 años). El envés fieltroso libera pelillos y su polen es moderadamente alergénico, por lo que conviene no ubicarlo justo bajo una ventana de recámara. En herbolaria tradicional se usa la hoja para baños y afecciones de la piel.
Esqueje de tallo semileñoso de 20-25 cm tomado al inicio de las lluvias, que enraíza en 3-4 semanas con altísima tasa de éxito, incluso sin enraizante: es de los árboles más fáciles de propagar. También por semilla, que es diminuta, se produce en enormes cantidades y germina sola en cualquier grieta con algo de humedad, razón por la cual el tepozán aparece espontáneamente en muros y terrenos abandonados de la ciudad.
Es la especie menos exigente en suelo de este lote. Tolera tepetate, escombro, suelos compactados, calcáreos y erosionados, lo que la vuelve la primera opción para estabilizar taludes y recuperar terrenos degradados en el Valle de México. También tolera el agua dura sin clorosis.