Arbutus xalapensis
Templado seco de montaña, entre 1,800 y 3,000 m, rango que cubre bien el Valle de México y sus laderas. Tolera las heladas nocturnas de invierno hasta unos -10°C sin daño y también el calor seco de mayo. Climáticamente es una especie ideal para la CDMX; la dificultad está en el trasplante, no en el clima.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Seco
Porte arborea de 800 × 500 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno de adulto, sombra lateral los primeros años.
Riego moderado cada 10-15 días el primer año seco, dejando secar la capa superficial entre riegos. Ya establecido, casi nada: se sostiene con la lluvia. El exceso de riego lo pudre y es su causa de muerte más común en jardín.
Ambiente seco a moderado. Muy resistente a la sequía una vez establecido.
De -8 a 30°C. Tolera las heladas del Valle de México sin protección; el clima de la CDMX le acomoda.
Suelo ácido, somero y de drenaje excelente, con micorrizas. Mantillo de hojarasca de encino permanente.
Poda mínima, solo retiro de ramas secas, y a finales de invierno. Su valor ornamental está en el tronco retorcido y la corteza canela, así que las podas de formación agresivas destruyen justo lo que se busca. No pintar ni sellar cortes.
Solo mantillo de hojarasca. La fertilización mineral quema la raíz y mata sus micorrizas.
Solo mantillo de hojarasca de encino o pino, capa de 4-5 cm renovada cada primavera. Si es indispensable, un orgánico acidificante de liberación muy lenta y dosis baja una vez al año.
ADVERTENCIA OPERATIVA CRÍTICA: el madroño trasplanta muy mal. Depende de micorrizas y de una raíz que se daña con facilidad, así que se debe plantar joven, de cepellón íntegro y sin remover el suelo, y no moverse nunca más. Un ejemplar grande trasplantado casi siempre muere en la primera o segunda temporada, sin importar los cuidados. Comprarlo chico y tener paciencia es la única estrategia que funciona. A cambio es uno de los árboles nativos más bellos del país: corteza roja exfoliante, hoja perenne, flor blanca, fruto rojo comestible (dulce y harinoso) y un porte escultórico. Muy valioso para fauna. Crecimiento lento: no es un árbol para quien busca sombra rápida.
Semilla extraída de fruto maduro y limpiada de la pulpa, con estratificación en frío-húmedo de 4-8 semanas. La germinación es lenta e irregular y las plántulas son delicadas: requieren sombra, sustrato ácido inoculado con tierra de encinar y dos años en vivero antes de plantarse. El esqueje prende muy mal. Es una especie difícil de propagar, lo que explica su escasez en viveros.
Requiere suelo ácido a neutro, somero y con drenaje excelente, y depende de micorrizas ericoides para nutrirse: por eso conviene mezclar tierra del encinar de donde proviene la planta. En suelo calizo o alcalino presenta clorosis y decae. Es sensible al agua dura de la red de CDMX.