Alnus jorullensis
Templado húmedo de altura, entre 2,000 y 3,200 m. Es nativo del Valle de México y de Milpa Alta, donde forma bosques ribereños, así que las heladas de diciembre-enero no le representan nada: tolera hasta -10°C. Climáticamente es de las mejores opciones de arbolado urbano nativo para la CDMX, con la condición de asegurarle agua.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Humedo
Porte arborea de 1800 × 900 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno. En sombra se ahíla y desbalancea la copa.
Riego frecuente y abundante: cada 4-6 días durante el estiaje de marzo-mayo, sin dejar que el suelo se seque. Es la especie de este lote que más agua pide y la que menos perdona el descuido de riego. En temporada de lluvias no requiere nada.
Necesita humedad de suelo alta y constante. Tolera encharcamiento temporal, a diferencia de casi todos los demás árboles.
De -8 a 28°C. Tolera las heladas del Valle de México sin protección alguna; es nativo de aquí.
Cualquier suelo que conserve humedad, incluso pobre o ácido. Mantillo de 5 cm sobre la raíz.
Poda de formación temprana para definir un eje central dominante y eliminar horquillas de ángulo cerrado, que se desgajan de adultas por la madera blanda. Después, solo limpieza en invierno. Rebrota bien de cepa, así que tolera el rebaje.
No se fertiliza nunca. Fija su propio nitrógeno.
No requiere fertilización. Fija su propio nitrógeno y crece vigorosamente en suelos pobres y erosionados.
Es una de las mejores opciones de arbolado nativo para la CDMX: crece rápido, fija nitrógeno, recupera suelos erosionados, es la especie clave para restaurar barrancas y taludes, y sostiene fauna local. En Milpa Alta y las barrancas del sur de la ciudad crece de forma silvestre. Advertencias: su raíz es superficial y extendida, así que conviene dejar 6 m libres de banquetas y drenajes; la madera es relativamente blanda y las ramas mal insertadas se desgajan con viento; y necesita agua de verdad, no es un árbol para plantar y olvidar en un camellón sin riego. Su hojarasca es rica en nitrógeno y mejora el suelo alrededor.
Semilla diminuta extraída de los conos leñosos recolectados en otoño-invierno, sembrada en superficie sobre sustrato húmedo sin cubrir, porque necesita luz para germinar. Germina en 2-4 semanas con tasa moderada. Conviene inocular el sustrato con tierra de un rodal de aile para asegurar la presencia de Frankia, sin la cual la planta no fija nitrógeno y crece mal. El esqueje prende de forma irregular.
Fija nitrógeno por simbiosis con actinomicetos (Frankia), así que mejora activamente el suelo donde se planta y por eso se usa en restauración de barrancas y taludes erosionados. Tolera suelos pobres, ácidos y temporalmente saturados. Su raíz es superficial y extendida, adaptada a suelos húmedos.