Alnus firmifolia
Templado húmedo de altura, entre 1,800 y 2,800 m. Endémica del centro-occidente de México y bien adaptada al clima del Altiplano: tolera las heladas nocturnas de invierno hasta unos -8°C sin daño. En CDMX funciona como arbolado nativo siempre que se le asegure agua en el estiaje.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sol pleno
Humedo
Porte arborea de 1400 × 700 cm. Crecimiento leñosa lenta; exterior sol directo.
Sol pleno. En sombra se ahíla y desarrolla copa pobre.
Riego abundante cada 5-7 días durante el estiaje de marzo-mayo, sin dejar secar el suelo. En temporada de lluvias, ninguno. Es algo más tolerante a la sequedad que el aile común por su hoja coriácea, pero no mucho.
Necesita humedad de suelo alta y constante. Tolera encharcamiento temporal.
De -6 a 28°C. Tolera las heladas del Altiplano sin protección.
Cualquier suelo que conserve humedad, incluso pobre o ácido. Mantillo permanente de 5 cm.
Poda de formación temprana a eje central dominante, eliminando horquillas de ángulo cerrado que se desgajan de adultas. Después solo limpieza en invierno. Rebrota bien de cepa y tolera el rebaje.
No se fertiliza nunca. Fija su propio nitrógeno.
No requiere fertilización de ningún tipo. Fija su propio nitrógeno y prospera en suelos degradados.
Especie endémica mexicana de buen valor para arbolado nativo y restauración de riberas, con la ventaja frente al aile común de un porte más estrecho, lo que la hace más manejable en espacios urbanos acotados. Advertencias reales: raíz superficial y extendida que conviene mantener a 5 m de banquetas y drenajes, madera relativamente blanda, y necesidad genuina de riego en el estiaje. Por ser endémica y de distribución más restringida que Alnus jorullensis, plantarla tiene además valor de conservación. Su hojarasca rica en nitrógeno mejora el suelo del entorno.
Semilla diminuta de los conitos leñosos, sembrada en superficie sin cubrir porque requiere luz para germinar; emerge en 2-4 semanas con tasa moderada. Conviene inocular el sustrato con tierra de un rodal de aile para garantizar la presencia de Frankia: sin esa bacteria la planta no fija nitrógeno y crece raquítica. El esqueje prende de forma irregular.
Fija nitrógeno por simbiosis con actinomicetos (Frankia) y por eso mejora el suelo donde se establece, cualidad que la hace útil en restauración de riberas y taludes erosionados. Tolera suelos pobres, ácidos y temporalmente encharcados. Raíz superficial y extendida.