Clivia miniata
También se busca simplemente como «clivia».
Templado sin heladas fuertes. En CDMX funciona muy bien a media sombra o en patio protegido: tolera hasta unos 2°C, pero una helada de -3°C quema el follaje. El fresco del invierno del Valle de México le viene de hecho a favor, porque necesita ese periodo fresco y seco para inducir la floración.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sombra parcial
Mesico
Porte compacta de 55 × 50 cm. Crecimiento perenne crecimiento continuo; exterior sombra.
Sombra o media sombra. Es de las pocas plantas que florece bien en sombra; el sol directo le quema la hoja de forma permanente.
Riego moderado cada 7-10 días de marzo a septiembre, dejando secar la capa superficial. De noviembre a enero, reducir a casi nada: ese reposo seco es lo que dispara la floración. Nunca dejar agua estancada en el platito.
Humedad moderada. Sus raíces carnosas almacenan agua, así que tolera el olvido de un riego mejor que el exceso.
De 8 a 28°C. Tolera hasta 2°C; una helada de -3°C quema el follaje. El invierno fresco del Valle le favorece la floración.
Sustrato grueso y aireado de corteza y composta, ligeramente ácido. En tierra compacta las raíces se asfixian.
Retirar solo las hojas secas y el escapo floral una vez marchito, cortándolo en la base. No se poda el follaje: cada hoja alimenta al rizoma y cortarlas reduce la floración del año siguiente. Dividir la mata cada 4-5 años, en primavera después de florecer.
Líquido balanceado a media dosis cada 3-4 semanas de marzo a septiembre. Nada en invierno, o no florece.
Fertilizante líquido balanceado NPK 20-20-20 diluido a media dosis cada 3-4 semanas de marzo a septiembre. Al terminar la floración conviene uno más alto en potasio para engrosar el rizoma. Nada de octubre a febrero.
ADVERTENCIA OPERATIVA CLAVE: la razón número uno por la que una clivia no florece es que se riega y se fertiliza todo el año. Necesita un reposo fresco y seco de noviembre a enero —riego casi nulo, sin abono, 10-15°C— y entonces florece en febrero-marzo sin falla. En CDMX ese invierno lo da el clima gratis; solo hay que dejar de regarla. Segundo punto: florece MEJOR apretada en la maceta, así que no conviene trasplantarla a un contenedor grande "para que crezca"; se cambia solo cuando el cepellón revienta la maceta, cada 4-5 años. Tercero: toda la planta contiene alcaloides (licorina) y es tóxica por ingestión para personas y mascotas, con la savia irritante al contacto; mantenerla fuera del alcance de niños y gatos. Vigilar cochinilla algodonosa en la base del abanico de hojas.
División de mata en primavera, después de la floración: se separan los hijuelos que tengan al menos tres o cuatro hojas propias y raíz carnosa, cortando con cuchillo limpio y dejando secar el corte unas horas. El hijuelo florece en dos o tres años. La semilla es viable —el fruto es una baya roja que tarda casi un año en madurar— pero tarda de 4 a 6 años en dar flor, así que solo se usa para obtener variantes de color.
Requiere sustrato muy aireado y ligeramente ácido. En tierra compacta las raíces carnosas se asfixian y pudren, que es la causa número uno de pérdida. Con el agua dura de la red de CDMX el pH sube con los años y aparece clorosis: conviene refrescar el sustrato cada 3-4 años, que es además cuando toca dividir.