Vinca major
Cubresuelo invasor documentado (CONABIO) y tóxico por ingestión para mascotas y niños. Exige barrera física. Distinta de la "vinca" de flor, que es Catharanthus roseus (ficha 3213).
Mediterráneo templado, muy rústica. Resiste heladas de hasta -12°C sin perder la hoja: en el Valle de México se mantiene verde todo el invierno y florece en febrero-marzo. Es de las plantas más resistentes que se pueden poner en sombra en CDMX.
Mantener la temperatura dentro de esta banda es lo que la hace prosperar.
Sombra parcial
Mesico
Porte rasera de 45 × 300 cm. Crecimiento estolonifera expansiva; exterior sombra.
Sombra parcial a profunda. Prospera donde no crece nada más.
Quincenal en estiaje; ninguno en lluvias. Muy tolerante a la sequía una vez establecida.
Humedad moderada. Aguanta tanto sequía como encharcamiento temporal.
De -12 a 35°C. Verde todo el invierno de CDMX, florece en febrero-marzo.
Cualquier suelo, incluso pobre y compactado. Tolera cal.
Recorte a ras con orilladora una vez al año, a fines de invierno, para renovar la mata. Y recorte de CONTENCIÓN del perímetro cada 2-3 meses en temporada de crecimiento: es la labor que de verdad importa.
Ninguna.
Ninguna. A lo mucho una capa de composta al establecer la cama.
ADVERTENCIA OPERATIVA — INVASORA DOCUMENTADA Y TÓXICA. Dos temas, ambos serios. (1) INVASIÓN: Vinca major está registrada por la CONABIO como MALEZA/INVASORA en buena parte de México —incluida la Ciudad de México— y es invasora declarada en California, Australia y Nueva Zelanda. Se expande por estolones que enraízan en cada nudo, forma un tapete tan denso que ahoga la regeneración de todo lo demás, y basta un fragmento de tallo para reiniciar la colonia. Reglas prácticas: NUNCA plantarla sin barrera física enterrada (cintilla de jardín, bordillo o banqueta), NUNCA tirar los recortes al compost abierto, a un baldío o a una barranca, y NUNCA usarla cerca de suelo de conservación del sur de la ciudad. Sacarla una vez establecida implica levantar el suelo. (2) TOXICIDAD: toda la planta contiene alcaloides indólicos tipo vincamina. Es tóxica por ingestión para perros, gatos, caballos y niños —vómito, diarrea, temblores, caída de presión y convulsiones en cantidad—. Con esas advertencias sobre la mesa, sigue siendo la mejor respuesta al problema clásico de "qué pongo bajo este árbol donde no crece el pasto": cubre rápido, aguanta la helada de diciembre-enero, sobrevive el estiaje y florece azul en febrero. Se distingue de la vinca mediterránea por la hoja más ancha y acorazonada, con pelillos en el borde, y por ser bastante más vigorosa.
Trivialísima: cualquier trozo de tallo con un nudo enraíza en agua o tierra en menos de tres semanas, todo el año. Lo habitual es levantar los estolones ya enraizados y replantarlos directo. Esa facilidad es exactamente lo que la vuelve invasora: cada recorte tirado en un baldío es una colonia nueva.
Prácticamente indiferente al sustrato: acepta suelo pobre, compactado, arcilloso, calcáreo y hasta relleno de obra, y tolera el agua dura de la red sin problema. Esa rusticidad es a la vez su virtud y la razón de su comportamiento invasor.